January 25, 2022

La pista esta despejada

La pista esta despejada

Cuando era niña y adolescente fui corredora de fondismo. También practiqué el arte marcial de Taekwondo. Fui parte de equipos y entrené por algunos años. Necesite desarrollar destrezas para lograr mi máximo potencial y lograr una preparación física de alto rendimiento. Mi estilo de vida estaba basado en la disciplina deportiva y para lograr resultados positivos tenía que dedicarle muchas horas a los entrenamientos. Tiempo que no podía dedicarle a otras cosas porque el objetivo era condicionar la mente y el cuerpo, pareciera fácil, pero no lo es, uno está sometido a un elevado rigor de disciplina, tensiones, cargas físicas y psíquicas que impactan la vida. Es una lucha cuerpo-mente constante y la meta es conseguir el balance para enfocarse y lograr la autonomía.

Recuerdo que mientras entrenaba y competía tuve lesiones, perdí y mi rendimiento no siempre fue el mejor. Sin embargo, tuve momentos en donde mis logros deportivos fueron excelentes y mis recuperaciones fueron exitosas. Con el pasar del tiempo, entre las decisiones y cambios en la vida decidí no continuar entrenado, no fue una decisión fácil pues me retiraba de una parte de mí. En mi adultez me percato que nunca he perdido ese aprendizaje y que el deporte siempre será una parte importante y positiva en mi vida.

En cambio cuando me diagnosticaron con esclerosis múltiple, en ese momento preciso, me sentí bien desconectada de esa parte de mi vida y no fue hasta llegar a enfrentar los procesos de rehabilitación que me di cuenta que eso no era una  realidad porque podía despertar nuevamente ese espíritu combativo de luchar por conseguir mis objetivos. La realidad es que he perdido algo en cada recaída, pero he ganado también en cada recuperación.

Estas experiencias y los años han traído serenidad para comprender que nada de lo que he realizado con esfuerzo se ha perdido. Lo que he aprendido en ambos caminos me ha servido para sobrellevar los cambios y ajustes. Tengo paz con lo que fui y lo que ahora soy. El pasado me ha brindado herramientas para en mi presente aplicarlas. La despedida en la pista no la veo más con dolor, está despejada con aceptación y calma. Reconozco y acepto la realidad, he cambiado, no tengo la misma edad, sufro dolores en el cuerpo, mis reflejos y la coordinación fallan, tengo baja resistencia física por la fatiga y el peso ha aumentado pero mi mente tiene poderosos recuerdos de entrenamiento y me conecta con mi capacidad de levantarme para volver a intentarlo.

No voy a decir que el proceso es fácil porque no lo es, mis batallas más grandes ahora son entre mi mente y cuerpo, fortalecer a ambos es un trabajo a tiempo completo que requiere que no me dé por vencida porque la meta es gozar de una buena calidad de vida. En mi presente tengo claro que mi prioridad es tener la conexión mente-cuerpo pues la carrera más importante que estoy corriendo en esta etapa de mi vida es por mi salud.

No pienso quitarme, todavía me quedan un par de carriles por correr...