Lo que no ves

Mi familia pasa por muchas frustraciones, pero también vivimos momentos de fortaleza, de crecimiento individual y colectivamente. Aprendemos a perseverar juntos, pasamos noches en vela y cansancio acumulado por repetir lo mismo y comenzar otra vez. Sin embargo, en el proceso logramos sentir empatía, esperanza y amor en medio de la incertidumbre y la soledad que en ocasiones enfrentamos. Muchos no comprenden lo que vivimos y afrontamos, pero nos mantenemos firmes sobrepasando cada nuevo reto.

Constantemente luchamos con lo que otros no ven, pero siento, desde miradas de incomprensión y poca tolerancia, hasta total desconexión del dolor y necesidades particulares que no son igual a la de los demás. No es fácil tratar de seguir adelante con la carga de un cuerpo que no te responde como esperas y de una mente que no está funcionando siempre. El agobio en ocasiones se apodera cuando miras al espejo y no puedes ver en ese reflejo como te sientes verdaderamente, entonces queda el único consuelo, que en el interior habita un alma dispuesta a levantarse para continuar.

La discapacidad es definida como una restricción o impedimento de la capacidad de realizar una actividad en la forma o dentro del margen que se considera normal para el ser humano. La discapacidad en ciertas personas puede presentarse como alguna deficiencia física, intelectual o sensorial que a largo plazo afectan la forma de interactuar y participar plenamente en la sociedad.

Aunque existen muchas lecturas e información sobre este tema, ciertamente cuando salimos a la calle nos topamos con un mundo que no necesariamente está listo para incluirnos y entendernos. Se necesita más acción, tolerancia y amor con lo que no pasamos o entendemos.

Mientras tanto, seguiremos con el dialogo interno para impulsarnos, salir y decirnos a nosotros mismos: sigue, no te detengas, detente, pausa, continua, tropieza, levántate, qué frustración, me fortalecí, ayúdame, me siento feliz, me siento triste, me siento deprimido, siento angustia, tengo dolor, tengo la mente nublada, no me recuerdo, no me puedo concentrar, me siento mejor, camino un nuevo camino, comienzo un nuevo andar, nuevas oportunidades, comencé de nuevo, aprendí, crecí, lo logré y repetirlo cuantas veces sea necesario…

Todas estas palabras son una realidad cuando se vive con una discapacidad física, intelectual o sensorial. A todos los que vivimos con una discapacidad visible o no visible, recuerden lo siguiente: ¡Cada día comenzamos… cada día es distinto…cada día es una oportunidad… puedes hacerlo!