March 10, 2019

Rehabilitación

La terapia en rehabilitación para la Esclerosis Múltiple es como rebobinar una cinta de una película. Es comenzar a dar pasos de recuperación para construirnos nuevamente y dejarle saber a la condición que no tiene completo control sobre nuestro cuerpo.

Rehabilitación

La terapia en rehabilitación para la Esclerosis Múltiple es como rebobinar una cinta de una película. Es comenzar a dar pasos de recuperación para construirnos nuevamente y dejarle saber a la condición que no tiene completo control sobre nuestro cuerpo. La batalla mental hace preguntarte: quedaré igual, cuanto tardaré en recuperar o tendré que vivir con una nueva discapacidad funcional. Comenzamos un proceso para poder ayudar al cuerpo y adaptar la mente a nuevos resultados.

Mientras estás viviendo una recuperación, el tiempo se detiene, se vacían los calendarios, las metas se ven más difíciles, los sueños pausan, el futuro se nubla y los viajes se cancelan hasta nuevo aviso. La familia cercana se afecta y vuelven a enfrentar todos los retos que trae consigo la condición. Llegan los terapistas que se convertirán en el apoyo pues estarán encargados de tu recuperación. Algunos pasarán desapercibidos y otros dejarán una huella por su dedicación y compromiso para ayudarte. Mientras vamos rehabilitándonos aprendemos a vivir con días buenos y malos, los ánimos suben y bajan. El proceso de tomar terapia es esencial para recuperar y poder lograr mejores resultados. El cambio que afronta el cuerpo es duro, pero termina por ser gratificante cuando el estado físico y mental se restablecen. Los momentos de triunfo se celebran y los difíciles se tornan en aprendizaje.

Puedo relatar y describir muy bien este acontecimiento porque hace un mes comencé otra vez a pasar por un proceso de rehabilitación debido a una recaída. En esta ocasión fue difícil pues mi cuerpo sufrió grandes cambios, acompañado de un dolor agudo neuropático periférico. Mi cuerpo tuvo que compensar y fortalecer mi lado izquierdo que se encontraba débil por la recaída pasada. En momentos parecía que el tiempo se detenía en aquel lugar, la ansiedad, la preocupación se apoderaban de mí, al ver tan poco avance y viéndome tan distinta frente a un espejo. El apoyo de mis seres queridos ayudaba que el proceso fuera menos amargo. Las oraciones y palabras de aliento no me faltaron durante el mes que estuve recluida, en el piso de aquel hospital. La recaída me ayudó a poder ver los distintos colores que nos ofrece el vivir cada día. Cada batalla ganada me recordó la importancia de cuidarme y amarme a mi mismo. Al vencer está recaída la vida me susurro: ¡tenemos que vivir! Aprendí que la tormenta por más eterna que pueda parecer, pronto se encontrará la salida. Nunca en las terapias se debe perder el deseo de luchar y se debe persistir hasta lograrlo.

A todos los valientes que se levantan con una esperanza de un nuevo mañana, los felicito. Para los que ayudan o acompañan a un paciente que se recupera, sean puentes de construcción y soporte para que enfrenten lo mejor posible su proceso, gracias por su amor y apoyo. Por mi parte, he decidido no detenerme ante una condición. A un día del alta del hospital, caminé el 3k de la Esclerosis Múltiple algo que había pensado no lograría este año. Al completar la carrera, rompí con los pronósticos iniciales porque al comenzar mi recaída yo no podía ni sostenerme en mis pies, pensaron que no podría volver a caminar y lo logré sin la ayuda de un andador, por mí misma. Ahora, me establecí una nueva meta, entrenar para el año que viene y retomar a una de mis pasiones de vida, correr, poco a poco y aunque sea distinto voy a mi. Nuevas oportunidades se presentan para condicionar mi cuerpo, mente y espíritu. La lección aprendida: la vida continua, tenemos que ser felices por nosotros mismos, no deben existir limitaciones y penas que apaguen la fuerza de luchar y continuar viviendo pues un diagnóstico no te define.