April 8, 2021

La vida te da limones

La vida te da limones

Probablemente en algún momento has escuchado la cita: "Si la vida te da limones, haz limonada". En mi proceso de conocer a la amiga escle estas palabras han tomado fuerza. Imagino que mientras han vivido algún momento difícil en la vida han escuchado o leído la palabra: resiliencia. La palabra y su significado tiene todo que ver con la cita de los limones y la limonada. En la psicología la resiliencia se describe como la capacidad que tiene una persona para poder superar circunstancias traumáticas de la vida. En la sociología se utiliza para detonar la capacidad de una persona, comunidades o grupos sociales para recuperar su "estado original" después de haber sido sometido a una fuerte presión extrema. En el contexto de la literatura la cita describe a la persona resiliente como aquella que se hace limonada con lo que la vida le da, incluso ante los sucesos más negativos o amargos que la vida pueda arrojarle.

Ante todas estas definiciones se pudiera pensar que la resiliencia implica cierto grado de "indiferencia" o "dureza" ante las adversidades, pero por el contrario, no es así: ser resiliente no quiere decir ser insensible, no es que la persona no sufra angustias o dificultades, sino las ha vivido y experimentado incluso más. El dolor emocional o el sentimiento de tristeza son comunes en las personas que han pasado por grandes traumas en sus vidas. Las personas que presentan mayor resiliencia son porque en su camino han estado lleno de obstáculos que afectaron su estado emocional.

Se espera que la persona resiliente en su ambiente personal tenga una mejor autoestima porque se critica menos a sí misma, sea más optimista y afronte los retos de forma positiva. Sus expectativas no suelen ser exageradas o sacan conclusiones precipitadas sin evidencias que lo corroboren porque interpretan la realidad de un modo verdadero. A nivel biológico normalmente la persona resiliente tiene menos predisposición a la depresión y a otros trastornos del estado de ánimo. En su esfera social se supone que tengan más éxito en el trabajo o estudios porque se sienten más satisfechos con sus relaciones.

Ante toda esta información podemos cuestionarnos lo siguiente: ¿nacemos así o nos hacemos así? ¿Me puedo entrenar para ser más resiliente? ¿Como aprendo a sacar de lo negativo algo positivo? En un principio se pensaba que la idea de la resiliencia era una capacidad extraordinaria que algunas personas tenían y que otros simplemente no tienen. ¡La realidad es que todos podemos ser resiliente! ¿Por qué? La verdad es que la resiliencia es ordinaria, es una capacidad que todos tenemos de forma natural, aunque está desarrollada en mayor o menor cantidad, dependiendo de la configuración de otras capacidades o rasgos y también del ambiente que nos rodea y de las experiencias vividas, pero todos tenemos algo de resiliencia. Podemos entrenar nuestras capacidades para aprender a sacarle el máximo a esta capacidad. La persona resiliente sabe aceptar la realidad tal y como es, sostiene una profunda creencia en que la vida tiene sentido del humor y posee una inquebrantable capacidad para mejorar.

Se incluye una lista de factores que "ayudan" a construir resiliencia y habilidades que podemos entrenar y desarrollar:

  1. El Optimismo realista es una cualidad muy importante en donde se tiene que trabajar la visión de uno mismo, del mundo que nos rodea y del futuro. Tenemos que aprender a confiar en nuestras destrezas y habilidades. Afrontar el futuro y el cambio como la oportunidad de buscar nuevos retos y relaciones que nos llevan a lograr más éxito y satisfacción en la vida. El optimismo realista es aquel que refuerza la capacidad de hacer planes realistas y seguir los pasos necesarios para llevarlos a cabo sin dejarse. No podemos dejarnos llevar por la irrealidad o las fantasías porque los problemas no se resuelven mágicamente sin esfuerzo o sin intervención por nuestra parte.
  2. La aceptación y la responsabilidad son la capacidad de asumir que hay cosas que no pueden cambiarse. Tenemos que aceptar tanto nuestras virtudes como nuestros defectos sin abandonar nunca la intención de cambio o mejoría. Cuando somos responsables de las consecuencias de nuestras acciones de manera proporcionada y nos alejamos del papel de víctima podremos dejar la culpa fuera, para no cargar con sentimientos de culpa exagerados.
  3. La autorregulación es cuando tenemos la capacidad de manejar y saber regular los pensamientos, sentimientos y acciones para lograr nuestros propios objetivos. Tenemos que aprender a controlar nuestros impulsos cuando sean intensos y fuertes (negativos o positivos) sin reprimirlos, pero sin que estos nos controlen los propios actos. Esto se relaciona con la capacidad de preservar en las metas y propósitos, aunque surjan obstáculos. Aunque parezca complicado podemos recobrar el ánimo en momentos difíciles de manejar y el estrés pueda usarse a nuestro favor. Lograr esto nos permitirá permanecer centrados en situaciones de crisis, controlar los impulsos y la conducta en situaciones de alta presión.
  4. Estar orientados a la búsqueda de soluciones es identificar de manera precisa las causas de los problemas para impedir, en la medida que se pueda y sea posible que no vuelvan a repetirse en el futuro.
  5. Trabajar en tener un pensamiento creativo pues facilita el desarrollo de alternativas de solución de problemas.

Cuando somos resiliente es importante saber que pedir ayuda y conocer cuando nos ofrecen ayuda es crucial para construir una resiliencia saludable. Es sustancial contar con redes de apoyo como lo pueden ser la familia, amigos, vecinos, instituciones, psicoterapeutas, entre otros. Necesitamos rodearnos de personas que aporten emociones positivas y transmitan ese "sentimiento de pertenencia" que es vital en todo ser humano. Cuando desarrollamos un comportamiento resiliente es positivo trabajar las habilidades para tener una correcta comunicación. La empatía nos permite leer las emociones de los demás y conectar con otras personas.

La muerte de un ser querido, una enfermedad crónica o grave, la pérdida de un empleo, problemas financieros serios, la perdida de lazos familiares u otros vínculos importantes como el cambio de residencia (por emigrar a otro país) entre otras cosas puede generar una gran sensación de inseguridad e incertidumbre y muchas veces, se genera un elevado dolor emocional. En estos casos particulares es importante poner en marcha los mecanismos necesarios de la resiliencia porque nos van a permitir sobreponernos a estos sucesos de vida, aunque nos pese el dolor emocional, podremos lograr adaptarnos de forma positiva a lo largo del tiempo.

En la vida mientras recojo los limones y voy tomando la limonada he aprendido que de todos los acontecimientos se puede extraer algo positivo para nuestras vidas y nuestro futuro. Si sientes que estas pasando por un mal momento en donde no tienes las herramientas para desarrollar estas cualidades porque algún suceso ha dejado una herida emocional, quizás sea el momento de moverse y alcanzar ayuda. En la resiliencia es tan importante "el yo" como "los otros", por tanto, atenderse y ayudarse debe ser una prioridad. Esta cualidad brinda sentido a determinados sucesos y nos ayuda a no centrarnos en la capacidad de sufrir o resignarnos, sino a visualizar en nuestra mente la idea de resurgir y resistir para poder continuar.